Social Housing in Iquique y Renca

Los dos proyectos que presentamos son parte de la Iniciativa Elemental, un Doing Tank asociado a la Compañía de Petróleos de Chile (COPEC) y a la Universidad Católica. Nos enfocamos en diseñar e implementar proyectos urbanos de interés social y relevancia pública. En el ámbito de la vivienda, a finales de 2007, habíamos construido unas mil unidades en cinco proyectos y otras dos mil están en proceso de ejecución
Fotografías: Cristóbal Palma, Tadeus Jalocha, Elemental
Chile ha desarrollado una política habitacional bastante exitosa en el ámbito de la vivienda social, logrando una reducción sistemática del déficit habitacional. La política subsidia la demanda (no la oferta), en la cual la iniciativa privada se hace cargo de la construcción, y se orienta a que el propietario de la casa sea el beneficiario.
Elemental operó dentro del programa lanzado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile en 2001, focalizado en los sectores más pobres. El programa, Vivienda Social Dinámica sin Deuda, consiste en un subsidio estatal de 9,700 dólares más un ahorro de cada familia (300 dólares), con el que pagan el terreno, la urbanización y la casa. Nuestra aportación consiste en dejar de ver el problema de la vivienda como gasto y empezar a verlo como inversión social para que el subsidio a las familias se valorice. Así, identificamos un conjunto de variables de diseño para lograrlo. Siendo el costo de construcción y de urbanización más o menos estables, el factor donde se puede ahorrar es en el valor del suelo. Eso explica que la vivienda social tienda a estar en las periferias, donde el suelo cuesta poco, lejos de las oportunidades de trabajo, salud, educación o recreación, creando enormes cinturones de inequidad y conflicto social.
Por eso, en estos proyectos intentamos ubicar los conjuntos de vivienda en barrios buenos. Para eso desarrollamos tipologías con densidades altas pero sin hacinamiento, que permitieran prorratear el valor del terreno entre más familias. Luego introdujimos espacio colectivo: una propiedad común de acceso restringido, que permitiera generar redes sociales, mecanismo clave para el éxito de entornos frágiles.
Dado que el 50% de los metros cuadrados serán autoconstruidos, las tipologías debían ser lo suficientemente porosas para que los crecimientos ocurrieran dentro de su estructura. Queríamos enmarcar (no controlar) la construcción espontánea, a fin de evitar el deterioro del entorno urbano y, al mismo tiempo, facilitarle a cada familia el proceso de ampliación. Optamos por una vivienda de clase media, de la cual entregamos ahora aquella parte que una familia no podría hacer por sí sola: baño, cocina, escaleras. De esta manera esperamos contribuir con herramientas arquitectónicas a un problema no-arquitectónico: cómo superar la pobreza.
El gobierno nos pidió resolver una difícil ecuación: radicar a cien familias que durante los últimos treinta años habían ocupado ilegalmente un terreno de 0.5 hectárea en el centro de Iquique, una ciudad en el desierto.
A pesar del elevado costo del terreno para una vivienda social, lo que se quería evitar era radicar estas familias a la periferia. Al mismo tiempo, debíamos trabajar dentro del marco de un programa del Ministerio de Vivienda, llamado Vivienda Social Dinámica sin Deuda, orientado a los más pobres, y que consiste en un subsidio de 7,500 dólares por familia, con el cual financiar la compra del terreno, los trabajos de urbanización y la arquitectura.
Si para resolver la ecuación, pensábamos en términos de 1 casa = 1 lote, aun usando los pequeños lotes de la vivienda social, cabían sólo treinta familias en el terreno. Entonces, en vez de diseñar la mejor unidad posible de 7,500 dólares y multiplicarla cien veces, nos preguntamos cuál sería el mejor edificio de 750,000 para albergar a cien familias.
Lo que hicimos fue hacer un edificio que tuviera sólo primer y último piso, con sus respectivos potenciales de crecimiento horizontal y vertical. Así logramos identificar un conjunto de variables de diseño que contribuyeran a valorizar la vivienda. Al reagrupar a cien familias en cuatro grupos de unas 20 o 30, se logró una escala urbana lo suficientemente pequeña para favorecer el diálogo entre vecinos, pero no tan pequeña como para eliminar las redes sociales existentes.

Renca
Se nos encargó un proyecto para 170 familias en un predio de dos hectáreas, donde había un basural. Para poder construir había que mejorar el suelo hasta 2.5 metros de profundidad, lo cual encareció enormemente el costo del terreno. Las familias vivían en tomas ilegales cercanas al sitio, habiendo comprado el terreno con cargo al subsidio.
Además de esas dificultades, el sitio tenía otras restricciones en cuanto a los terrenos limítrofes, lo cual requirió ceder espacio. Este hecho, paradójicamente, favoreció al proyecto, ya que cuanto más terreno hubiera que ceder, menor era la cantidad a mejorar, aunque eso generara mucha presión por la alta densidad que implicaba.
La versión final del proyecto es un muro estructural con programa de dos pisos, que funciona como cortafuego, aislante acústico y medianero, y que contiene las partes más complejas de la vivienda: baño, cocina, escaleras y ductos. Cada muro está separado tres metros del siguiente "muro con programa", para que en el vacío intersticial tuviesen lugar las ampliaciones. Debido al clima de Santiago, decidimos cubrir ese vacío con una envolvente de fibrocemento y un techo para simplificar los crecimientos.
A escala urbana, diseñamos condominios entorno a pasajes con acceso único, alrededor de los cuales agrupamos entre ocho y veinte familias en cada uno, buscando facilitar el control y la manutención del espacio comunitario. Lo compacto de la tipología permitió comprimir el conjunto hacia el sur, liberando una franja hacia el norte, donde colocar parte de los escombros removidos. Esta operación, además de ahorrar el costo de retiro del material, enterró el lugar donde las familias habían vivido en condiciones inhumanas.
Rendering: Elemental
Alejandro Aravena (Santiago, 1967) es arquitecto por la Universidad Católica de Chile (1992) y realizó estudios de posgrado en teoría e historia en el Instituto Universitario di Architettura di Venezia. Abrió su propia oficina en 1994. Es profesor adjunto de la Universidad Católica de Chile y director de Elemental. Su trabajo ha sido premiado en la Bienal de Arquitectura de Venecia (1991), en el Premio Mies van der Rohe (finalista, 2000) y en la XII Bienal de Arquitectura de Santiago (1er premio).
Presented by
Vivienda Social
2004/ 2007

Iquique y Renca
Santiago

Arquitectura
Alejandro Aravena
Elemental


Ingeniería Estructural
Iquique: José Gajardo
Juan Carlos de la Llera
Renca: Rodrigo Concha

Asistencia Técnica
Iquique: Elemental
Políticas Públicas UC
Renca: Elemental
Corporación JUNDEP

Urbanización y Especialidades
Iquique: Proingel
Abraham Guerra
Constructora Loga, SA
Renca: Elemental
Constructora SIESCON

Construcción
Iquique: Loga Constructora
Renca: Constructora SIESCON

Superficie Casa
Iquique: 70 m²
(inicial: 36 m²)

Renca: 66 m²
(inicial: 35 m²)

Superficie Departamento
72 m²
(inicial: 25 m²)d

Media Partner
Arquine