La propuesta original de la Prefectura de Santo André (São Paulo) pedia realizar, en el interior de un parque de la ciudad, un museo de ciencias para niños, asociado a la red pública de escuelas. El proyecto presentado amplía el programa inicial y propone un pabellón para albergar no sólo el museo, sino otras actividades, como exposiciones de arte y diversos eventos.
Fotografía: Leonardo Finotti
El área destinada a la construcción del pabellón está muy próxima a las vías que rodean del parque, lo cual propició la elaboración de una planta de acceso restringido, cuyo objetivo es no perturbar las demás actividades del parque. Así, se llega al museo por una gran plaza con estacionamiento de automóviles y de transporte escolar. La entrada al pabellón es por una rampa descubierta, acceso a una galería subterránea que une la explanada de entrada directamente con el interior del edificio. En esa galería se encuentran los servicios de apoyo: baños, salas administrativas y bodega.
El pabellón, de casi 9,000 m2, aflora como una gran roca o una gran viga, aprovechando la pendiente del terreno. La viga tiene la altura del entrepiso y se encuentra 60 cm por encima del suelo, como flotando. Para entrar, es necesario descender hasta alcanzar la altura del entrepiso total. La estructura -una crujía de unos 30 x 160 metros de extensión-, está formada por dos vigas de concreto armado, entre las cuales está todo el montaje interno de los andadores. En su apariencia flotada, el edificio resulta exhuberante, apoyado sobre tres pilares; elementos bajos de 60 cm, con vanos de 80 cm y un voladizo de 20 metros. Una construcción insólita.
Dado que el parque está muy ligado a la idea de naturaleza, la captación de aguas pluviales de un área tan grande es muy importante desde el punto de vista formal de la arquitectura -las dos vigas son también canaletas continuas que captan toda el agua de la cubierta, para canalizarla no sólo a través de cuatro fuentes situadas em los extremos del pabellón, recomponiendo los senderos naturales de las aguas en el parque.
En el revés de los marcos, se instalaron ventanales en los espacios formados por un necesario muro de apoyo, un poco más alto, de manera que las ventanas no fueran visibles, ni desde adentro ni desde afuera, dando lugar a una iluminación sorprendente. Además del pabellón, se propusieron otros dos volúmenes: uno para alojar el auditorio y otro para un recinto expositivo especial. Ambos se conectan con el edifício principal a través de pasajes cubiertos.
Sección
Paulo Mendes da Rocha (Vitória no Espírito Santo, São Paulo, 1928) es considerado uno de los arquitectos más notables de la segunda mitad del siglo XX. Su vasta obra ha sido merecedora de galardones como el I y el II Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Latinoamericana, respectivamente, por el Museo Brasileño de la Escultura (São Paulo, 1999) y por la Pinacoteca do Estado de São Paulo (2000). En 2006 recibió el Premio Pritzker.
Parque del conocimiento
2003-2007
São Paulo, Brasil
Arquitectura
Paulo Mendes da Rocha
en colaboración con
MMBB Arquitetos
2003-2007
São Paulo, Brasil
Arquitectura
Paulo Mendes da Rocha
en colaboración con
MMBB Arquitetos








