Fotografía: Gualano+Gualano
Este pueblito de 100 habitantes, en medio de la nada, tuvo la suerte de llamarse Pueblo Bolívar, razón por la cual el Presidente Chávez, en una visita a Uruguay, se enteró de su existencia y decidió patrocinar un proyecto. Así surge este pabellón para un centro cívico que alberga salón de usos múltiples, policlínica, baños públicos, vestuarios deportivos y juegos para niños. Allí estará el nuevo centro del pueblo, su punto de reunión.
El edificio se desplanta en un paisaje muy lindo, calmo, con buenas vistas lejanas y una cancha de fútbol ya existente. Siendo un lugar de gente humilde, con muy pocos recursos, la durabilidad y el bajo mantenimiento eran esenciales.
La forma resultante es sencilla, austera, en hormigón armado y ladrillo, con ventanas y ‘rejas' en madera de lapacho.
El prisma integra cuatro entidades separadas por pasajes, donde el volumen se perfora y se disuelve un poco para ser atravesado por la gente. El edificio quiere ser lugar cívico. Un sitio de encuentros.






